Plantón de PSG y Barça a Movistar tras un comentario desafortunado del Mono Burgos sobre Lamine Yamal

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"El argentino, antes de iniciar el partido, dijo "Ojo a que si no le va bien termine en un semáforo" tras ver al jugador azulgrana marcharse a vestuarios dando toques a la pelota con una gran habilidad"


El comentarista lo dijo ayer en la previa de un partido de Champions League, una competición de máxima audiencia y en la que participan jugadores de distintas razas y nacionalidades. El jugador al que iba dirigido ese comentario es de raza negra (aunque con nacionalidad española), de padre marroquí y madre ecuatoguineana.


Se trata de una declaración racista y directa hacia un jugador de color, cayendo en el estereotipo de ese grupo social. Muchas de estas personas de origen africano tienen que subsistir mediante la mendicidad que ejercen en los semáforos o en distintos lugares de nuestras ciudades. Por ello, ese comentario también podría tener una carga de aporofobia, es decir, desprecio hacia el pobre.

 

Hay que indicar que Mono Burgos emitió posteriormente un comunicado en el que se disculpaba e indicaba que en ningún caso tenía la intención de ofender a ninguna etnia ni clase social. Esto creo que se debe tomar como una actitud positiva y debemos dar el beneficio de la duda, puesto que en algunos casos los comentarios se pueden malinterpretar. La sociedad debe tomar una actitud correctiva y en ningún caso debe ejercer un escarnio público.

 

No obstante, no es la primera vez que se da un episodio de racismo dentro del fútbol. El jugador de color Vinicius Junior, ha tenido que sufrir en más de una ocasión los insultos de los aficionados del equipo rival durante los partidos. Amparados en el anonimato que supone estar entre la multitud, dichos aficionados pueden dirigir sus injurias relacionadas con el color de piel hacia los jugadores.

 

Los organismos UEFA y FIFA han puesto en marcha distintas acciones para parar estos deplorables comportamientos, lanzando campañas de publicidad, eslóganes en las camisetas de los futbolistas, ... También existe el debate de si el árbitro puede suspender el partido en el momento en que se produzcan estos actos. En mi opinión personal, creo que son medidas que ayudan a erradicar el racismo, pero se necesita algo más. Creo que se debería sancionar económica y deportivamente al club a los que pertenecen los aficionados que incurran en estos actos. Así mismo, el club debería suspender de por vida la entrada al estadio a los aficionados infractores.

 

Debido al gran espejo que suponen los jugadores para muchas personas y especialmente para los jóvenes, deben ser ellos los que den ejemplo de tolerancia, los que apoyen a los compañeros que sufren el racismo y no miren para otro lado cuando éste se produzca. También los padres y adultos deben ser un ejemplo para los niños cuando asistan a una evento deportivo y es desde la educación como se puede combatir la intolerancia.

 

El deporte puede ser un aliado para educar en valores, para enseñar que todos somos iguales, pese a nuestras diferentes características físicas u orígenes sociales, étnicos o geográficos. Si conseguimos que los niños de distintas razas y etnias interactúen entre ellos practicando deporte, todos esos prejuicios se irán reduciendo y viviremos en una sociedad más amable y respetuosa.

 

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